viernes, 27 de junio de 2008

Cusco: el retorno de los ayllus




Todo junio, el mes del solsticio y el día del campesino, las comunidades de distintas zonas de la región Cusco se han estado reuniendo, para conversar sobre los problemas que más les afectan estos días: las concesiones mineras y el Decreto 1015. Los encuentros van más allá de estos temas, abordando el trasfondo político y cultural, frente a la minería capitalista depredadora y las pretensiones del gobierno de Alan García por debilitar las comunidades.
Podría parecer que el panorama cusqueño es desalentador. La explotación del gas de Camisea, los desastrosos efectos sociales de la mina Tintaya, los efectos negativos por la construcción de la Interoceánica o las hidroeléctricas, la existencia de 1778 concesiones mineras en la región, la inclusión de reservas hídricas en esas concesiones.
Pero junio ha visto resurgir lentamente y desde abajo al campesinado indígena cusqueño, ahora luchando por mantener la vida ante las amenazas del último saqueo.

FARTAC 5 y 6 de junio
Los días 5 y 6 de junio, la Federación Agraria Revolucionaria de Trabajadores Agrarios del Cusco (FARTAC, filial de la CNA) organizó un foro en Cusco, evento que llegó a las siguientes conclusiones: Que se de inicio a la elaboración de una nueva Constitución, para lo que se requiere una Asamblea Constituyente. Que se realice la unificación de los gremios campesinos (CNA, CCP y otros). Que el gobierno recoja la opinión de las comunidades realizando consulta popular. Total respaldo a la acción de inconstitucionalidad interpuesta por la Defensoría del Pueblo para la derogatoria del DL 1015.
También se inició la implementación de mercados campesinos, donde sean los mismos comuneros los que lleven su producto, reduciendo la existencia de intermediarios que se enriquecen con el trabajo campesino. Ahora vienen recogiendo firmas para la propuesta de una Ley que respalde estas ferias.

IV Hatun Tinkuy, Ccarhuayo 12 y 13 de junio
El Hatun Tinkuy es un encuentro de comunidades campesinas, pueblos originarios y ayllus de la macro región sur, con apoyo de organismos comprometidos con la defensa de la vida y del medio ambiente como CONACAMI. Estos eventos tienen un carácter descentralizado, se desarrollaron en Ocongate, Combapata y Yanatile. Esta vez fue en Ccarhuayo (Quispicanchis), con participación de las rondas campesinas y comunidades de la zona.
Abordaron los problemas de agua, minas, territorio y otros recursos naturales. Declarando que los centros arqueológicos son de propiedad y patrimonio de los pueblos originarios. Demandando al gobierno regional y local, la emisión de ordenanzas que declaren los territorios comunales como zonas intangibles, para uso y beneficio comunitario. Rechazaron los proyectos mineros en el distrito de Ccarhuayo, la hidroeléctrica "Salka Pukara" en Sicuani y solicitaron la indemnización por uso y deterioro de los recursos en la construcción de la carretera interoceánica. Llamando a la coordinación de las organizaciones comunales.
De manera similar a los tinkuys anteriores, se sostuvo que la Unión Europea reconozca y repare la deuda histórica dejada por sus antecesores. El respeto a la protección milenaria de la Pachamama, deteniendo toda invasión extractiva que no haya sido consultada a los hijos de la tierra, así como la anulación de proyectos de ley que pretenden parcelar, individualizar, privatizar, "reforestar" los territorios comunales.

Izcuchaca 18 y 19 de junio
La Asociación de Comunidades Campesinas del Distrito de Anta organizó un foro sobre el DL 1015, concesiones mineras y agua. Contando con el apoyo del municipio, se manifestó un fuerte rechazo al decreto, diseñado para debilitar las comunidades y facilitar el ingreso de los empresarios mineros. También se recalcó que, como la única forma de que la minería ingrese al subsuelo es a través del suelo comunal, ninguna concesión minera puede operar sin la autorización de la comunidad.
El tema minero también despertó un gran rechazo. Lo del agua fue un poco más polémico por la presencia de funcionarios entre los expositores. En el evento se oyó la denuncia de la comunidad de Qcehuar, donde el presidente comunal (el exalcalde de Anta, Esteban Puma), autorizó al concesionario el uso del suelo (la llamada servidumbre), traicionando de esta manera a su comunidad.
Finalmente quedaron algunos compromisos: la participación en el paro agrario del 8 y 9 de julio, la realización de este tipo de eventos en otras comunidades y distritos, y la organización de un congreso campesino de la provincia de Anta. Un dirigente comunal recordó que las políticas oficiales se esmeran en capacitarnos para ser sirvientes, tanto de la minería como del turismo, la otra gran actividad económica de la región.

Hatun Huñunakuy, Hancco Hocca 22 de junio
En la comunidad de Hank’occa del distrito de Maranganí, se realizó otro importante encuentro, organizado por la directiva comunal, el Frente de Defensa de Canchis (FUDIC) filial Maranganí, con apoyo del municipio distrital, CONACAMI y otros activistas. El evento inició con un problema entre una comunidad y cierto dirigente, desestimado por la mayoría pues no era el momento para tratar conflictos internos.
Se proclamó el rechazo a las concesiones mineras y el DL 1015, el fortalecimiento del ayllu y la unidad del movimiento campesino, así como la participación en el paro de julio. Resaltó la importancia del intercambio entre las organizaciones populares, para aprender de las luchas de los otros. Se habló de la división que generan las religiones y los partidos políticos, surgiendo la necesidad de construir un instrumento político indígena pero desde las bases.
Comuneros de Qcehuar (Sicuani) denunciaron la presencia de la hidroeléctrica de Salka Pukara, debido a la traición de unos dirigentes. Participantes de Acomayo denunciaron que por las protestas del 18 de mayo, varios estuvieron presos durante dos semanas, pese a lo cual se preparan para el paro y una movilización a la ciudad de Cusco.

Enseñanzas de junio
Más allá de los temas puntuales, es el resurgimiento de un movimiento indígena variado, múltiple, obedeciendo a las situaciones de cada zona. La tendencia es fortalecer la organización comunal, el runasimi, la cultura y defender a la Pachamama. Sonó una palabra que pocas veces suena con tanto sentido: recuperar. Recuperar el territorio y los recursos que nos están quitando, recuperar también nuestra tradición y patrimonio cultural.
Se siente un rechazo al sistema neoliberal individualista y depredador, rechazando también su forma de hacer política, para reformarla desde las bases, desde lo indígena. Ya no aceptar regalos ni dejar las cosas en manos de dirigentes ni organizaciones grandes. A pesar de algunas propuestas por crear “instrumentos políticos” o prácticas “clasistas”, el sentir general es diferente, nuevo y sin embargo tan antiguo, con sabor a la tierra misma.
Algún periodista radial en Sicuani, comentó despectivamente, que todo esto lo organizan “agitadores anarquistas”, que reúnen a la gente sólo para hablar sin llegar a acciones concretas. Y eso debe ser lo que piensan los acostumbrados al caudillismo y la política espectacular. Que no comprenden que se trata de una práctica de los ayllus ampliada a niveles distritales, donde lo primero es conversar entre todos, para llegar a consensos colectivos, no fabricados.
El Qosqosuyu tiene un movimiento social que viene como la lluvia, donde cada ayllu y cada runa es una gota, y entre todos pueden hacer un torrente que fertilice nuestro tiempo.

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